El Renovalia Ciudad Real gana facilmente

El Renovalia Ciudad Real se ganó ayer, en el pabellón As Travesas de Vigo, el derecho de disputarle la Copa Asobal al vigente campeón, el FC Barcelona. Y lo hizo con menos desgaste del previsto, ya que se mostró muy superior a un Valladolid que le había provocado un serio dolor de cabeza hace un par de semanas en Pucela, cuando el equipo manchego se jugó media liga en el Huerta del Rey.

Se preveía un partido duro, con dos defensas agresivas, dispuestas a vender cara su piel. Pero las cosas no son siempre lo que parecen y la segunda semifinal se estrenó con un aire de comedia ligera. Los ataques fluían sin encontrar el contacto físico que caracteriza los encuentros de este nivel. Talant confió en el brazo de Jurkiewicz y Lazarov, que se empeñaron en darle la razón a su técnico. Viran se esforzaba en tareas defensivas junto al jefe Dinart.

A un ritmo de locos, el partido consistía en un intercambio de goles alegre y vivaz, con Lazarov y Perales como solistas principales. Había, eso sí, una sutil diferencia entre ambos equipos: Sierra no las olía y Hombrados empezaba a carburar. Hasta el punto de que Juan Carlos Pastor tuvo echar mano del chavalote que se sienta en el banquillo pucelano, Svensson. En cualquier caso, con parámetros diferentes a los esperados, la igualdad brillante en el electrónico, como se intuía antes de empezar.

Pero hete aquí que el Renovalia sacó a su segunda unidad. Y en un visto y no visto Guardiola y Kallman le hicieron un roto a un Valladolid que ya no se recuperó. El Renovalia se marcó un estruendoso parcial de 5-0. A Pastor se le demudó el rostro, pidió tiempo muerto y discutió con todo el mundo. Algo huele raro en Valladolid. El rapapolvo no surtió ningún efecto en las huestes violetas y amarillas. Es más, el Renovalia encadenó un parcial de 4-1 para elevar la renta a los siete tantos al final de la primera mitad (19-12). En la pista, los manchegos firmaban una gran actuación mientras los vallisoletanos daban muestras de poca confianza en sí mismos.

El poderío en el lanzamiento exterior, una faceta del juego que se había puesto en entredicho a lo largo de lo que llevamos de temporada, y la sólida conexión con un pivote que es el principal valor de esta plantilla, permitieron a los ciudadrealeños romper el encuentro en la primera parte y guardar fuerzas para lo que se avecina esta tarde, la feroz lucha contra el enemigo blaugrana.

Los segundos 30 minutos resultaron plácidos, un ejercicio de paciencia y control por parte del Renovalia Ciudad Real. El Valladolid salió con ánimos renovados, dispuesto a demostrar que lo que había ocurrido antes tenía remedio, que todo había sido un error. Pero los ánimos le duraron muy poco. El tiempo que tardó el equipo manchego en ponerle los puntos sobre las íes. La seriedad con la que los ciudadrealeños afrontaron un encuentro que estaba prácticamente decidido fue suficiente como para frenar los ímpetus vallisoletanos.

La diferencia en Vigo entre los dos equipos era evidente. El Renovalia estabilizó primero la distancia en los siete goles y la llegó a estirar hasta los nueve tantos (31-22), una diferencia excesiva en teoría, pero incluso corta por lo que se pudo ver en la segunda semifinal de esta Copa Asobal.

Joly se empeñó en maquillar un poco el resultado y él solo consiguió un parcial de 0-3 para acerca a los suyos a los seis tantos. Pero la solidez manchega contrasta con la endeblez pucelana, incapaz de aguantarle un envite a los de Talant. Guardiola quiso aumentar sus estadísticas y volvió a poner las cosas en su sitio, es decir, con el Renovalia muy, muy lejos del Cuatro Rayas Valladolid.

El resultado final es un buen resumen de lo que ocurrió en un encuentro mucho más sencillo de lo esperable, lo que le vendrá muy bien al Renovalia para tratar de compensar las cuatro horas de diferencia entre su semifinal y la del FC Barcelona. En el balance del encuentro de ayer, el haber está lleno de anotaciones y el debe aparece prácticamente vacío. Quizás el único lunar fue la dificultad para parar la poderosa humanidad de Edu Fernández en algunas fases del encuentro. Ese tipo de pivotes suele hacer daño al Renovalia, aunque contra el Valladolid no pasara de una anécdota.

Fuente: El Día de Ciudad Real

 

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