El Barça hunde un poquito más al Zaragoza

El Barcelona derrotó al colista, Real Zaragoza, en un partido cómodo y en el que no le dio opciones gracias a dos goles de Leo Messi y en el que el equipo catalán se vio beneficiado por la expulsión del zaragocista Leo Ponzio a poco de comenzado el segundo periodo.

El técnico zaragocista, José Aurelio Gay, ante la sangría de goles que sufría su equipo optó por intentar fortalecer su defensa colocando hasta cinco efectivos. El objetivo era frenar los pases interiores del conjunto catalán que jugó sin prisa, manejando el balón ante un Real Zaragoza que corría permanentemente detrás del esférico y al que le sostenía su fe en el empate inicial y que en los primeros minutos el conjunto de Pep Guardiola no conseguía engarzar jugadas que acabaran en remates peligrosos.

El Zaragoza pudo adelantarse en el marcador en una ocasión clarísima por medio de Braulio, al que un magnífico pase de Lafita dejó solo ante Víctor Valdés, pero el delantero le pegó mal al balón y facilitó al cancerbero la parada.

Sin embargo, mediado este periodo, y en un par de desajustes defensivos, el equipo azulgrana tuvo la opción de adelantarse, pero primero Pedro Rodríguez y luego Dani Alves enviaron el balón fuera.

Cuando la primera mitad caminaba hacia su final un gran movimiento de Villa en un contragolpe consiguió sacar de zona a la parte central de la defensa local y dar un pase a Leo Messi al que dejó solo ante Toni Doblas, al que el argentino batió por bajo.

Si para el equipo maño las cosas estaban complicadas la puntilla fue la expulsión de Ponzio a los dos minutos de la segunda mitad, lo que provocó que, con el marcador a favor y con un efectivo más, el equipo azulgrana de dedicara a tocar y tocar para no cansarse.

El Real Zaragoza era un convidado de piedra en su propio estadio donde seguía corriendo en busca de un sueño imposible, robar el balón, mientras su rival sólo esperaba que madurara la oportunidad para redondear la cuenta.

Lo hizo de nuevo Messi en el minuto 66, de disparo raso y al aprovechar un rechace, frente a un rival que aunque no se rendía y tiraba de orgullo ante su afición, tenía muy asumido que el sueño pasaba por no encajar ningún gol, y esa opción hacía muchos minutos que había caducado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: